15 propósitos de Año Nuevo originales para comenzar el 2026
¿Listo para hacer del 2026 un año diferente desde el primer día? Estos propósitos no son los típicos de siempre: están diseñados para transformar tu forma de viajar, consumir y conectar con el mundo. Desde elegir destinos sostenibles hasta cambiar tu impacto ambiental, estos 15 retos están inspirados en la comunidad de IATI Travel Shakers, una red global que promueve un turismo con propósito.
Atrévete a salir de tu zona de confort y empieza el año con acciones que realmente importan.
Viaja a un destino fuera del mapa turístico
En 2026, uno de los propósitos de Año Nuevo más transformadores que puedes adoptar es elegir un destino que no esté en el radar turístico habitual. Viajar a lugares menos conocidos no solo te regala experiencias más auténticas, sino que además contribuye a descongestionar los destinos saturados y redistribuir el impacto económico del turismo.
Explorar rincones fuera del mapa turístico puede llevarte a descubrir comunidades locales que aún conservan su esencia, sus tradiciones intactas y una hospitalidad genuina. Si no sabes por dónde empezar, aquí van algunas opciones de destinos alternativos que pueden inspirarte a cumplir este propósito de Año Nuevo con impacto positivo:
En Latinoamérica:
- Chachapoyas (Perú), una alternativa cultural y natural a Machu Picchu.
- Isla de Ometepe (Nicaragua), ideal para ecoturismo y turismo comunitario.
- Suchitoto (El Salvador), un pueblo colonial con fuerte identidad cultural.
Para amantes de la naturaleza y la aventura:
- El Chaltén (Argentina), menos concurrido y perfecto para trekking responsable.
- Sierra de San Francisco (Baja California Sur, México), con arte rupestre y paisajes únicos.
- Parque Nacional El Imposible (El Salvador), uno de los bosques mejor conservados de la región.
Para quienes buscan viajes con propósito:
- Pijao o Toche (Colombia), pueblos tranquilos y sostenibles lejos del turismo masivo.
- Vilcabamba (Ecuador), reconocido por su estilo de vida consciente y natural.

2. Haz una escapada fuera de temporada
Aunque muchas personas planifican sus vacaciones durante los meses más populares (como julio, agosto o diciembre), hacerlo en otras épocas del año no solo te permite ahorrar dinero, sino también disfrutar de una experiencia más auténtica y menos saturada.
Viajar en temporada baja tiene ventajas tanto para ti como para el destino. Te beneficiarás de precios más bajos en vuelos, alojamientos y actividades, evitarás largas filas y aglomeraciones, y tendrás una conexión más cercana con la cultura local. Por otro lado, los destinos reciben un respiro del turismo masivo, lo que ayuda a conservar mejor su entorno natural y cultural. Además, en muchos lugares, el turismo en temporada baja genera ingresos importantes en momentos donde la economía local lo necesita más.
Algunas ideas para cumplir este propósito podrían ser: visitar la Riviera Maya en mayo o septiembre, cuando las playas están más tranquilas; explorar el sur de Chile en otoño (marzo-abril) con sus paisajes teñidos de rojo y amarillo; o descubrir el Valle Sagrado en Perú en noviembre, antes de que lleguen las multitudes. También puedes escaparte a ciudades europeas como Lisboa o Budapest en febrero o marzo, cuando aún conservan su esencia y los precios son mucho más accesibles.
3. Apuesta por el alojamiento local
Uno de los propósitos de Año Nuevo más efectivos para promover un turismo más responsable es dejar de lado las grandes cadenas hoteleras y optar por alojamientos locales. Esto no solo tiene un impacto directo en la economía del destino que visitas, sino que también enriquece tu experiencia como viajero. Alojarte en una casa de huéspedes, un pequeño hotel boutique, una posada rural o incluso una casa compartida te ayuda conectar de verdad con la gente, la cultura y las tradiciones del lugar.
Este tipo de hospedaje suele estar gestionado por familias o emprendedores locales, lo que significa que cada noche que pases allí contribuye directamente al sustento de comunidades que viven del turismo. Además, muchos de estos espacios tienen un enfoque sostenible, usan productos de la región, promueven prácticas ecológicas y recomiendan experiencias auténticas en los alrededores. En lugar de encontrar un lugar genérico, puedes descubrir rincones únicos, con decoración tradicional, desayunos caseros y anfitriones que te cuentan historias que ningún folleto turístico podría igualar.
4. Consume local y consciente en tus viajes
Cada vez que eliges comprar en mercados tradicionales, ferias artesanales o pequeños comercios de barrio, estás apoyando directamente a los productores y emprendedores que forman parte del alma del destino que visitas.
Más allá de lo económico, consumir local implica una conexión más profunda con la cultura del lugar. Ya sea probando un platillo típico hecho por manos locales, comprando una artesanía tejida a mano o eligiendo café cultivado en la región, cada decisión de compra puede ser un acto de respeto hacia la identidad y el esfuerzo de quienes viven allí. Esto también evita la sobreproducción industrial y fomenta circuitos de consumo más justos, responsables y circulares.
5. Elige experiencias sostenibles como parte de tus aventuras
Las experiencias sostenibles pueden ser tan diversas como gratificantes: desde participar en una caminata regenerativa con impacto social, hasta tomar un taller de cocina con ingredientes locales de temporada. También puedes sumarte a actividades de conservación ambiental como reforestaciones, limpiezas comunitarias o avistamiento responsable de fauna. Estos momentos no solo son enriquecedores, sino que también te convierten en un agente de cambio, incluso durante tus vacaciones.
Además, cada vez más destinos ofrecen opciones auténticas, alejadas del turismo de masas y pensadas para fomentar la conexión con la naturaleza y la cultura. Algunos ejemplos: en Costa Rica puedes aprender sobre agricultura orgánica en fincas sostenibles; en Colombia, unirte a rutas ecoturísticas comunitarias; en México, sumarte a experiencias con cooperativas indígenas o actividades de rescate de especies.

6. Pasa un día entero sin consumir plásticos
Proponerte pasar un día entero sin consumir plásticos de un solo uso es un excelente primer paso para ser más consciente de tu impacto ambiental, especialmente cuando estás de viaje.
¿Has notado cuántos productos vienen envueltos en plástico en un solo día? Botellas de agua, bolsas, utensilios, empaques de snacks, souvenirs… Al evitarlos activamente durante 24 horas, puedes cambiar tu perspectiva y comenzar a tomar decisiones más responsables a largo plazo. Lo mejor de todo es que muchas de estas alternativas sostenibles son fáciles de implementar: lleva tu propia botella reutilizable, carga una bolsa de tela para tus compras, di no a los popotes y opta por envoltorios compostables o biodegradables.
Este propósito también tiene un efecto contagioso. Al compartir tu experiencia en redes sociales o con otras personas, puedes inspirar a que más viajeros se unan al cambio.
7. Descubre una ciudad en bicicleta o a pie
Una forma sencilla, saludable y ecológica de transformar tu manera de viajar es optar por medios de transporte sostenibles como la bicicleta o simplemente caminar. Este propósito de Año Nuevo no solo reduce tu huella de carbono, también te conecta con el lugar que estás visitando desde una perspectiva más auténtica.
Al moverte en bicicleta o a pie, te abres a experiencias que normalmente pasan desapercibidas: ese mercado local escondido, una panadería tradicional, una plaza donde los niños juegan o una calle con arte urbano que no aparece en las guías turísticas. Te conviertes en un viajero más consciente, pausado y presente. Además, este tipo de movilidad reduce el tráfico y la contaminación en destinos que suelen verse afectados por el turismo masivo.
Muchas ciudades del mundo ya ofrecen rutas para ciclistas, alquiler de bicicletas públicas, free tours a pie o experiencias guiadas por barrios con historia.
8. Señala (con respeto) prácticas de turismo animal injustas
Uno de los propósitos de Año Nuevo más valientes y necesarios para los viajeros responsables es alzar la voz ante el turismo que explota a los animales. A lo largo del mundo, miles de especies son víctimas de prácticas turísticas que, aunque populares, les causan estrés, dolor e incluso daños irreversibles. Entre las más comunes están los paseos en elefante, nadar con delfines en cautiverio, las fotos con animales salvajes en cadenas, o los espectáculos con fauna silvestre.
Adoptar este propósito no significa confrontar o avergonzar a otros viajeros. Se trata de actuar desde el respeto y la información: compartir en redes sociales lo que aprendiste sobre ciertas prácticas, explicar por qué no participas en actividades con animales en cautiverio, o incluso sugerir alternativas éticas como reservas naturales, santuarios certificados o tours de observación en hábitats salvajes. Cada pequeño gesto suma en la transformación de la industria turística.
9. Aprende palabras del idioma local del próximo país que visites
No necesitas ser políglota ni tomar un curso intensivo, basta con dominar expresiones clave como “hola”, “gracias”, “por favor”, “¿cuánto cuesta?”, o “¿dónde está…?”. Estos pequeños esfuerzos no solo facilitan tu viaje, sino que demuestran respeto y aprecio por la cultura que estás visitando.
Cuando te comunicas en el idioma del lugar, creas conexiones más auténticas con las personas locales. Muchos viajeros se sorprenden al descubrir cómo un simple "buenos días" en el idioma correcto abre puertas, genera sonrisas y mejora la experiencia general del viaje. Además, en situaciones prácticas como pedir comida, tomar transporte o recibir indicaciones, hablar el idioma local, aunque sea de forma básica, puede sacarte de más de un apuro.
10. Elige souvenirs artesanales con historia
En lugar de elegir souvenirs genéricos fabricados en masa, este 2026 proponte adquirir productos hechos a mano por artesanos locales. Estos artículos no solo tienen más valor simbólico, sino que ayudan directamente a las comunidades que visitas.
Cuando eliges piezas artesanales, estás apoyando la economía creativa local, preservando técnicas tradicionales y asegurando que tu compra tenga un impacto positivo. Cada artesanía cuenta una historia: desde tejidos ancestrales hasta cerámicas pintadas a mano, cada objeto refleja la identidad cultural del destino. Es mucho más que llevar un recuerdo a casa, es llevar contigo parte del alma de un lugar.
Además, este tipo de consumo consciente también contribuye a luchar contra la homogeneización del turismo. En lugar de ver las mismas camisetas o llaveros en cada destino, te conviertes en un viajero que valora lo auténtico y único. ¿Un ejemplo? Comprar una mochila tejida por mujeres indígenas en Chiapas, una máscara de madera tallada en Oaxaca o una pieza de cerámica de Puebla. Todos son recuerdos con propósito.
11. Participa en un voluntariado viajero
Puedes ayudar a preservar tortugas marinas en México, participar en talleres educativos en zonas rurales, apoyar granjas sostenibles o colaborar en proyectos de reconstrucción post-desastres. Cada experiencia te conecta profundamente con el lugar y con las personas que lo habitan.
Además de ser transformador para quienes reciben tu ayuda, el voluntariado viajero también transforma a quien lo practica. Te saca de tu zona de confort, te enseña empatía, te reta y te conecta con un propósito más grande. Es una oportunidad para viajar con sentido y volver con algo más que fotos: una vivencia enriquecedora que recordarás toda tu vida.
12. Infórmate y respeta las tradiciones del destino que visites
Antes de viajar, dedica tiempo a investigar las costumbres, tradiciones y normas sociales del país o región a la que vas. Desde saludos y códigos de vestimenta, hasta prácticas religiosas, reglas de comportamiento en espacios públicos o maneras de interactuar con la comunidad local. Este gesto no solo demuestra respeto, sino que también puede evitarte situaciones incómodas o malentendidos culturales.

13. Usa transporte público en lugar de taxis siempre que puedas
Al elegir moverte en metro, trenes, autobuses o tranvías, ayudas a disminuir el tráfico, evitas emisiones innecesarias y te integras más fácilmente a la vida cotidiana del destino que visitas. No hay mejor manera de entender cómo vive una ciudad que compartiendo trayectos con sus habitantes. Además, muchos sistemas de transporte local están diseñados para llegar a puntos turísticos clave, por lo que puedes ahorrar dinero y tiempo al mismo tiempo.
Otra ventaja del transporte público es su accesibilidad. Mientras que los taxis o servicios privados pueden estar fuera del presupuesto de muchos viajeros, un boleto de autobús o metro suele ser bastante económico. Y si viajas en grupo o por varios días, existen tarjetas de transporte que ofrecen trayectos ilimitados, ¡perfectas para explorar sin límites!
14. Compensa tu huella de carbono al viajar
Compensar la huella de carbono significa calcular las emisiones generadas por tu viaje (vuelos, hospedajes, traslados) y hacer una contribución equivalente a proyectos ambientales que contrarresten ese impacto. Existen plataformas como MyClimate, CarbonFootprint o iniciativas locales en Latinoamérica que te permiten hacer este cálculo y donar a programas de reforestación, energías renovables o conservación de ecosistemas.
Además de ser una práctica ética, compensar tu huella te ayuda a tomar conciencia del impacto real que generan nuestras decisiones al viajar. No se trata solo de pagar un monto, sino de reflexionar sobre cómo reducir esas emisiones desde el principio: eligiendo vuelos directos, alojamientos sostenibles, medios de transporte compartidos, o incluso viajando con equipaje más ligero.
15. Documenta tus viajes con propósito y compártelos para inspirar
No necesitas tener miles de seguidores para que tu voz importe. Desde un post en Instagram hasta un blog personal, cada foto, reflexión o recomendación puede ayudar a otros a repensar su forma de viajar. Puedes mostrar desde cómo elegiste un alojamiento sostenible, una experiencia cultural auténtica o cómo evitaste el plástico durante tu estancia. Son acciones pequeñas que, contadas desde lo personal, conectan profundamente con quienes te leen o escuchan.
Además, al compartir tus viajes con propósito, también fomentas la transparencia y la educación. Puedes recomendar proyectos locales que necesiten apoyo, denunciar prácticas turísticas dañinas de forma respetuosa o simplemente mostrar que viajar responsablemente es posible y gratificante. Este tipo de contenido es cada vez más buscado por personas que desean algo más que una selfie frente a un monumento: buscan inspiración real.